martes, 25 de enero de 2011

LA LITURGIA EN EL MISTERIO DE LA IGLESIA

En efecto, la Liturgia, por cuyo medio "se ejerce la obra de nuestra Redención", sobre todo en el divino sacrificio de la Eucaristía, contribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida, y manifiesten a los demás, el misterio de Cristo y la naturaleza auténtica de la verdadera Iglesia. Es característico de la Iglesia ser, a la vez, humana y divina, visible y dotada de elementos invisibles, entregada a la acción y dada a la contemplación, presente en el mundo y, sin embargo, peregrina; y todo esto de suerte que en ella lo humano esté ordenado y subordinado a lo divino, lo visible a lo invisible, la acción a la contemplación y lo presente a la ciudad futura que buscamos. Por eso, al edificar día a día a los que están dentro para ser templo santo en el Señor y morada de Dios en el Espíritu, hasta llegar a la medida de la plenitud de la edad de Cristo, la Liturgia robustece también admirablemente sus fuerzas para predicar a Cristo y presenta así la Iglesia, a los que están fuera, como signo levantado en medio de las naciones, para que, bajo de él, se congreguen en la unidad los hijos de Dios que están dispersos, hasta que haya un solo rebaño y un solo pastor.


SC 2

LA MÚSICA SAGRADA



Dignidad de la música sagrada

La tradición musical de la Iglesia universal constituye un tesoro de valor inestimable, que sobresale entre las demás expresiones artísticas, principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria o integral de la Liturgia solemne.

En efecto, el canto sagrado ha sido ensalzado tanto por la Sagrada Escritura, como por los Santos Padres, los Romanos Pontífices, los cuales, en los últimos tiempos, empezando por San Pío X, han expuesto con mayor precisión la función ministerial de la música sacra en el servicio divino.

EL ARTE Y LOS OBJETOS SAGRADOS

Dignidad del arte sagrado
Entre las actividades más nobles del ingenio humano se cuentan, con razón, las bellas artes, principalmente el arte religioso y su cumbre, que es el arte sacro.
Estas, por su naturaleza, están relacionadas con la infinita belleza de Dios, que intentan expresar de alguna manera por medio de obras humanas. Y tanto más pueden dedicarse a Dios y contribuir a su alabanza y a su gloria cuanto más lejos están de todo propósito que no sea colaborar lo más posible con sus obras para orientar santamente los hombres hacia Dios.
Por esta razón, la santa madre Iglesia fue siempre amiga de las bellas artes, buscó constantemente su noble servicio, principalmente para que las cosas destinadas al culto sagrado fueran en verdad dignas, decorosas y bellas, signos y símbolos de las realidades celestiales. Más aún: la Iglesia se consideró siempre, con razón, como árbitro de las mismas, discerniendo entre las obras de los artistas aquellas que estaban de acuerdo con la fe, la piedad y las leyes religiosas tradicionales y que eran consideradas aptas para el uso sagrado.

LITURGIA È LA FONTE PRIMARIA NELLA QUALE CI VIENE COMUNICATA LA VITA DI DIO

1. È ormai giunta l’ora di porre fine a questa seconda fase del Concilio Ecumenico Vaticano II.

2. Già da lungo tempo, vigilantissimi Pastori, mancate dalle vostre proprie sedi, dove l’adempimento del sacro ministero esige la vostra presenza, la vostra consulenza, la vostra alacrità; già pesante, onerosa e prolungata è divenuta la fatica che avete sostenuto durante il tempo di questo Concilio, sia per le cerimonie religiose, sia per gli studi, sia per le adunanze; già siamo entrati nei sacri giorni dell’Avvento, con i quali i nostri animi si preparano a celebrare degnamente il ricordo del Natale di Nostro Signore Gesù Cristo, che ritorna ogni anno sempre solenne, sempre meraviglioso, sempre piissimo; né in questo atteso periodo dell’anno alcuno di noi può dedicarsi ad altri pensieri, anche se eccelsi e santi, se non alla celebrazione di quell’ineffabile mistero per cui il Verbo di Dio si è fatto carne; né alcuno di noi può officiare questi sacri riti in altra sede, per quanto nobile e venerabile, se non in quella che la provvidenza di Dio ha affidato a ciascuno di noi, o una data Chiesa, o una data comunità, o un dato incarico sacerdotale o Pastorale.